RETENCIÓN DEL 50% DEL SALDO DE UNA CUENTA BANCARIA (segunda parte)

RETENCIÓN DEL 50% DEL SALDO DE UNA CUENTA BANCARIA  (primera parte)

Como buen abogado que se precie,  siempre hay que estar dispuesto a defender una y otra posición, dependiendo de quién sea tu cliente.

¿Debe retener el Banco el 50% del saldo de una cuenta con dos cotitulares solidarios en caso del fallecimiento de uno de ellos? , Mi respuesta ahora es Sí.

¿Por qué defiendo ahora esta postura?, por culpa de Hacienda, voy a intentar explicarlo.

Si fuese el asesor de un Banco, (que no lo soy) y me consultasen  lo que acabo de preguntar, diría: ” Retengan“, porque como los herederos no paguen el Impuesto de sucesiones, ( si lo tienen que pagar) lo paga el banco como responsable subsidiario, ¡toma ya!, Hacienda le importa un bled*, hacienda intenta asegurarse el cobro, aunque para ello tenga que nombrar “juez” a un banco.

No me gusta hablar por hablar y dar mi opinión y que los demás me crean porque “yo lo valgo”, por eso voy a intentar fundamentar en derecho lo que acabo de decir.

Para seguir, hay que tener en cuenta lo siguiente:

¿Cómo sabe el banco si los cotitulares están casado o no, si su régimen es separación de bienes o gananciales, no digamos en régimen de partición y si ha fallecido uno de ellos?, pero es más, aunque sepa el banco que son matrimonio en régimen de gananciales y que uno de ellos ha fallecido, ¿quién es el banco para decidir si el saldo de esa cuenta es ganancial o privativo, del cónyuge supréstite o del finado?, aquí es donde Hacienda nombre “Juez” al banco, porque le dice: “si resulta que el banco le da todo el saldo disponible al cotitular solidario y éste no tiene que pagar Impuesto de sucesiones”, Banco has actuado correctamente, pero en cambio si, el cotitular solidario que dispone de todo el saldo a la fecha del fallecimiento tiene que pagar Impuesto de Sucesiones y no lo paga y el banco le ha dado el dinero al cotitular solidario, le dice Hacienda: “Banco, págame lo que no me ha pagado el heredero” como responsable subsidiario, por ello, el banco se tiene que meter a “juez”, ver si es privativo el saldo o no, si el cotitular es heredero o no, etc, por lo cual, como asesor diría, retengan el saldo.

Según la consulta vinculante a la Dirección General de Tributos número V2467-07, de fecha 16/11/2007, sobre ISD, referente a la materia de Depósitos bancarios en los que figuraba como titular el cónyuge fallecido casado en régimen de gananciales, se llega a la siguiente conclusión:

Primera: Para determinar la titularidad dominical del dinero de los depósitos bancarios no es suficiente fijarse en el titular del depósito, sino que habrá que atender a las normas sobre titularidad jurídica aplicables en cada caso, incluyendo las que regulan el régimen económico de los matrimonios. Por tanto, los depósitos bancarios tendrán carácter ganancial o privativo en la medida en que el dinero depositado tenga uno u otro carácter, según las normas que rigen la sociedad de gananciales.

Segunda: Si bien los artículos 32.4 y 35 de la LISD autorizan la retención de los valores y dinero depositados en entidades bancarias mientras no se realice el pago del impuesto o, al menos, la liquidación parcial a cuenta, a lo que en ningún caso autorizan es a bloquear el cambio de titularidad de los depósitos una vez acreditada con arreglo a derecho. Por tanto, las entidades bancarias deben proceder al cambio de titularidad de los depósitos y ponerlos a nombre del cónyuge o de los herederos en su calidad de nuevos titulares tan pronto como se les acredite dicho cambio de titularidad”.

También son de interés las conclusiones de la consulta V1020-05 de 07/06/2005, que se refiere al fallecimiento de un cotitular de una cuenta bancaria, del que es heredero el cotitular sobreviviente:

Primera: El análisis de las facultades de disposición sobre cuentas bancarias solidarias o indistintas exige distinguir entre titularidad de disposición y titularidad dominical. Además, en cuanto a la primera, debe diferenciarse las facultades de disposición sobre una cuenta indistinta según vivan los cotitulares o haya fallecido alguno de ellos. A este respecto, cabe indicar que no existe un sistema de atribución de bienes o derechos en el ámbito fiscal diferente al del ordenamiento jurídico general. El Derecho tributario no modifica la titularidad de los bienes y derechos, por lo que ésta se regirá, a efectos tributarios, por las normativas sustantivas civiles o administrativas que resulten aplicables.

Segunda: De acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, los fondos depositados en una cuenta bancaria abierta a nombre de dos o más titulares con el carácter de indistinta o solidaria no pertenecen por ese solo hecho a todos los cotitulares (la cotitularidad no determina, por sí sola, la existencia de un condominio, y menos por partes iguales), sino que lo que tal titularidad de disposición solidaria significa es que cualquiera de dichos titulares tendrá, frente al Banco depositario, facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta. La titularidad dominical sobre dichos fondos y, en su caso, la existencia de condominio sobre ellos, habrá de venir determinada únicamente por las relaciones internas entre ambos titulares y, más concretamente, por la originaria pertenencia de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta, cuestión que deberá ser probada fehacientemente por quien quiera hacer valer ese derecho frente a terceros.

Tercera: La titularidad de disposición total sobre el saldo de la cuenta sólo mantendrá su vigencia mientras vivan los cotitulares de ella (salvo que antes decidan resolver o modificar las condiciones del contrato), pero no puede extenderse más allá de la muerte de alguno de ellos, pues, en ese momento, entran en juego las disposiciones civiles que regulen la sucesión del fallecido. Es decir, a partir del momento del fallecimiento de uno de los cotitulares, el otro –u otros– deja de tener facultad de disposición sobre la parte del saldo de la cuenta indistinta cuya titularidad dominical correspondía al fallecido, que debe integrarse en el caudal relicto del causante y pasar a sus causahabientes (herederos o legatarios).

Cuarta: El hecho de que el cotitular sobreviviente de una cuenta indistinta resulte ser el heredero universal del cotitular fallecido no modifica ninguno de los criterios expuestos en las conclusiones anteriores. La parte del saldo cuya titularidad dominical correspondía al cotitular fallecido –causante de la sucesión– pasa desde ese momento a engrosar el caudal relicto y el cotitular heredero universal la adquirirá por vía hereditaria, y con arreglo a las normas civiles y fiscales que regulan la sucesión, pero no puede adquirirla por la mera cotitularidad de disposición. Por ello, el cotitular heredero universal deberá tributar en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para poder disponer de dicha parte del saldo, ya que la adquiere por su condición de heredero universal, lo que le convierte en sujeto pasivo del impuesto.

Quinta: Además, la entrega total o parcial por el Banco depositario al cotitular heredero de la parte del saldo que pertenecía al cotitular fallecido y, en consecuencia, al caudal relicto, constituirá a dicha entidad en responsable subsidiaria del pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, por la porción del impuesto que corresponda a la parte del saldo de la cuenta que pertenecía al causante y que se haya entregado al heredero.

Por otra parte, la Memoria del Servicio de Reclamaciones del Banco de España correspondiente al año 2006, página 223 a 225, reproduce dentro de los informes favorables al reclamante, las siguientes cuestiones sobre herencias:

En caso de fallecimiento del titular de una cuenta, las entidades deben asegurarse de que quienes acuden a ellas solicitando, en su condición de herederos, información o la puesta a disposición de los fondos del difunto ostentan tal condición. Para ello, y a efectos de determinar a quiénes debe facilitarse información sobre las posiciones que mantenía el causante y atribuirse los fondos, recabarán de estos una serie de documentos que acrediten su condición de herederos. En este sentido, lo habitual es solicitar certificado del Registro de Actos de Última Voluntad, copia del testamento o de la declaración de herederos abintestato y, finalmente, de la aceptación y partición y adjudicación de la herencia. No obstante lo dicho, en determinadas ocasiones las entidades podrán, antes de la adjudicación de la herencia, admitir disposiciones singulares si estas vienen autorizadas expresamente por todos los herederos, o si se trata de gastos referidos al entierro o funeral habilitados por ley. Retomando la regla general, debemos insistir en que las entidades deben extremar su diligencia en el cumplimiento de estas formalidades, para proteger tanto los intereses de los herederos que pudieran verse perjudicados por disposiciones indebidas del caudal hereditario como el suyo propio, evitando (en el caso de que los herederos no acreditasen el pago o la exención del impuesto) tener que hacer frente, en su calidad de responsables subsidiarios, al pago del impuesto de sucesiones y donaciones (artículo 8 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del impuesto sobre sucesiones y donaciones).Aunque no existe plazo predeterminado para la tramitación de las testamentarías de sus clientes, las entidades deben actuar igualmente con la máxima diligencia, justificando en todo caso que no se sufren demoras unilaterales e innecesarias en la entrega de los bienes o en su cambio de titularidad.

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 661 del Código Civil, «los herederos suceden al difunto por el solo hecho de su muerte en todos sus derechos y obligaciones», de lo que se desprende que la muerte del titular de una cuenta otorga a sus herederos todos los derechos y obligaciones que le hubieran correspondido a su causante. Una vez admitido que los herederos pasan a tener los mismos derechos y obligaciones, tanto sobre las cuentas como en relación con las deudas de su causante, parece obligado concluir que podrán ejercer sus derechos en las mismas condiciones que aquel, por lo que estarán legitimados a obtener la misma información que la entidad hubiera facilitado al titular en vida. No obstante, el reconocimiento del derecho de los herederos a obtener información no puede dar lugar a admitir peticiones desproporcionadas, en las que lo que pretendan estos sea efectuar una auditoría de la relación que existía entre la entidad de crédito y el causante a lo largo de un período amplio de tiempo, exigiendo que esta vuelva a rendir cuentas de las operaciones realizadas. Sería precisamente lo desproporcionado de la petición y el hecho de que se presume que la entidad ya cumplió con su obligación de suministrar información periódica, lo que nos lleva a considerar que, en estos casos, debería existir un previo pronunciamiento judicial que resuelva, a la vista de las circunstancias concurrentes, sobre la procedencia de una solicitud de esa naturaleza.

En el caso de una cuenta solidaria o indistinta, cualquiera de los titulares puede disponer de la misma como si fuese el único titular. Si uno de los titulares falleciera, este Servicio considera que (de conformidad con numerosa jurisprudencia al respecto) la entidad (si no alegara y acreditara justa causa —p. ej., defensa de los intereses de sus clientes…—) estaría obligada a atender las órdenes de disposición firmadas por el otro titular indistinto sobreviviente, sin que pudiera exigir para ello el consentimiento de los herederos del titular fallecido, pues esa solidaridad activa, basada en la recíproca confianza de quienes constituyeron la cuenta, no desaparece con la muerte de uno de los titulares. Cuestión distinta sería la responsabilidad que los herederos del titular fallecido podrían exigir, en su caso, al titular que ha dispuesto de los fondos existentes, si los mismos fueran propiedad del fallecido, total o parcialmente. El análisis y la valoración de estos extremos, que se enmarcan dentro de relaciones jurídico-privadas, no son de la competencia del Servicio de Reclamaciones. En consecuencia, las entidades no estarían habilitadas para presuponer, salvo suficiente acreditación en contrario, que los herederos tienen derecho a disponer únicamente de la parte alícuota de los fondos depositados, en función del número de titulares preexistentes, porque se debe separar la cuestión de la mera disponibilidad de los fondos, del aspecto relativo a la verdadera propiedad de los mismos, de forma que, si de resultas de algún acto de disposición surgen discrepancias entre las partes, dicha cuestión deberá resolverse a través de las acciones que correspondan a unos y a otros en orden a fijar la propiedad de los fondos.”

En relación con la cuestión del fallecimiento de un cotitular, el catedrático de Derecho Mercantil, José María Muñoz Planas, en su obra titulada “Cuentas Bancarias con varios titulares”, segunda edición actualizada, Madrid, 2003, páginas 289 y 290, nos dice: “El fallecimiento de un titular no produce ipso iure la extinción del poder dispositivo de los demás titulares, aunque cualquiera de ellos puede, como sabemos, denunciar las facultades indistintas en cualquier momento, y máxime en uno tan trascendental para sus intereses como éste, comunicando al Banco por simple carta certificada su decisión de que se proceda al bloqueo de la cuenta”; en las páginas 68 y 69 escribe: “en conclusión: aún no existiendo pacto al respecto, debe entenderse que las facultades indistintas de disposición –con la consiguiente transformación de la cuenta en mancomunada-, son libremente revocables por decisión unilateral de cualquiera de los titulares”. Por esta solución también aboga el Notario Álvarez-Sala en un reciente trabajo sobre “Disposición de Cuentas: titulares, nombramiento de autorizados, incapacidad sobrevenida. Cuentas bancarias con titularidad indistinta”, páginas 51 a 61 del número 16 de “El Notario del Siglo XXI”, Madrid Noviembre Diciembre del 2007.

El artículo 171.2 de la Ley General Tributaria dispone: “Cuando los fondos o valores se encuentren depositados en cuentas a nombre de varios titulares sólo se embarga la parte correspondiente al obligado tributario. A estos efectos, en el caso de cuentas de titularidad indistinta con solidaridad activa frente al depositario o de titularidad conjunta mancomunada, el saldo se presumirá dividido en partes iguales, salvo que se pruebe una titularidad material diferente.”

¿En calidad de qué el cotitular solidario retira el saldo al día del fallecimiento del otro cotitular?, como titular dominical o como heredero…

Así que no he aportado mucha claridad al asunto, pero por lo menos lo he estudiado…

23/04/2016 jbr

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